Hipotecas

Tasaron mi piso por menos del precio de compra: qué pasa con tu hipoteca y qué puedes hacer (2026)

Era martes por la tarde. Habías firmado la reserva del piso hacía tres semanas, tenías la cocina medio decorada en la cabeza y el banco te había dicho que «todo iba bien». Entonces suena el teléfono. La gestora, con voz de las que anticipan malas noticias, te suelta la frase: «La tasación ha salido por debajo del precio de compra». Y ahí, en mitad del pasillo, notas el nudo en el estómago. Porque no entiendes muy bien qué significa, pero intuyes que te va a costar dinero. Y sí, te va a costar dinero.

Si estás leyendo esto con ese mismo nudo, respira. No has hecho nada mal y no es el fin de la operación. Pero conviene que entiendas exactamente qué ha pasado, por qué el banco ahora te presta menos, y qué opciones reales tienes encima de la mesa. Vamos por partes, con euros concretos y sin humo.

Por qué la tasación puede salir por debajo del precio

Lo primero que ayuda a soltar el nudo: una tasación baja casi nunca es un error. La tasación no mide lo que tú has pagado, mide el valor de mercado de la vivienda con un método reglado (la Orden ECO/805/2003, que es la norma técnica que rige las tasaciones hipotecarias en España). Cuando el precio y la tasación no coinciden, casi siempre es porque la operación se ha cerrado por encima de ese valor técnico. Las razones más habituales son estas:

  • El precio venía inflado. Es, con diferencia, la causa número uno en 2026. Con los precios subiendo a doble dígito (según el INE, en el primer trimestre de 2026 la vivienda subió un 12,9% interanual, y la de segunda mano un 13,5%, el dato más alto de toda la serie), mucha gente puja por encima del valor medio de la zona. La tasadora se ancla a operaciones ya cerradas, que van por detrás del precio del día.
  • Los metros de la escritura no cuadran con los del anuncio. Si en la nota simple constan 70 m², el tasador valora 70, aunque el anuncio dijera 85. Y esa diferencia pesa mucho.
  • La reforma no se traslada euro a euro. Que te hayas gastado 30.000 € en cocina y baños no significa que la tasación suba 30.000 €. Se pondera a valor de mercado, no a lo que te costó; y si la obra no es verificable o está sin legalizar, puede computar cero o incluso penalizar.
  • Garaje o trastero que no suman. Si van como finca aparte o no constan vinculados, el tasador puede no recogerlos en el valor de la vivienda.
  • Zona con pocas ventas o tasadora prudente. En barrios o municipios con poco movimiento, la tasadora tira de comparables peores y aplica criterio conservador.

Ojo, que una tasación baja no es lo mismo que una tasación mal hecha. Esa distinción es clave y volveremos a ella cuando hablemos de reclamar.

Lo que de verdad presta el banco (y por qué duele)

Aquí está el corazón del asunto, la parte que los grandes no te explican del todo bien. Tú crees que el banco presta el 80% de lo que pagas. No. El banco presta, como máximo, el 80% del menor entre el precio de compra y el valor de tasación (hablo de primera vivienda estándar; el 80% es la práctica general de riesgo, no un porcentaje que la ley obligue a todos por igual).

El detalle importa: si acuerdas un precio alto con el vendedor pero la tasación sale más baja, el banco calcula sobre el número pequeño. Y esa diferencia, el llamado «agujero de financiación», la pones tú en efectivo, por encima de la entrada y de los gastos que ya tenías previstos. Lo ves clarísimo con un ejemplo:

Piso pactado en 200.000 €. Tasación: 180.000 €.

Hipoteca máxima = 80% × el menor de (200.000, 180.000) = 80% × 180.000 = 144.000 €.

Si la tasación hubiera coincidido con el precio, el banco te habría dado 80% × 200.000 = 160.000 €. Es decir, la tasación baja te ha recortado el préstamo en 16.000 €.

¿Cuánto tienes que poner tú? De entrada: 200.000 − 144.000 = 56.000 €. Y a eso súmale los gastos de compra (ITP o IVA, notaría, registro, gestoría), que rondan el 10-12% del precio: otros 20.000 a 24.000 € aproximadamente.

Total en efectivo: unos 76.000 a 80.000 €. Sin la tasación baja, habrías necesitado unos 60.000 a 64.000 €.

Regla rápida para tu caso: por cada 10.000 € que la tasación cae por debajo del precio, el banco te presta 8.000 € menos, que tienes que cubrir tú.

Comparativa en euros: precio de compra pactado 200.000 €, valor de tasación 180.000 €, máximo que presta el banco al 80 % 144.000 €, y entrada que pones tú 56.000 €.
El banco presta el 80 % del valor más bajo (la tasación). Por eso una tasación de 180.000 € en vez de 200.000 € te recorta 16.000 € de hipoteca que tienes que poner de tu bolsillo.

Duele, ¿verdad? Sobre todo porque ese dinero extra aparece cuando ya creías tener las cuentas cerradas. Si todavía estás encajando cómo funcionan la entrada y los gastos de una primera compra, te vendrá bien pasarte por la guía para tu primera hipoteca en España, donde lo desgloso desde cero.

Las 6 salidas reales cuando la tasación no llega

Bien, ya sabes cuánto es el agujero. Ahora, qué puedes hacer. No hay una solución mágica igual para todos; depende de tu situación y de cuánto margen tengas. Estas son las seis vías de verdad, ordenadas de menos a más doloroso.

1. Renegociar el precio con el vendedor, tasación en mano

Cuándo sirve: cuando el precio venía inflado y el vendedor no tiene diez compradores esperando. El informe oficial de tasación es tu mejor argumento: no es tu opinión, es un valor técnico. «Mira, el banco valora la casa en 180.000, no en 200.000».

Riesgo: que el vendedor se niegue, sobre todo en zonas tensionadas. Si todavía no has firmado unas arras que te aten, no estás obligado a nada.

Coste: 0 €. Usas la tasación que ya has pagado. Por eso es siempre la primera opción que hay que intentar.

2. Llevar una tasación de otra tasadora homologada

Cuándo sirve: cuando sospechas que la tasadora del banco fue especialmente conservadora. Aquí tienes un derecho poco conocido y muy potente: por el artículo 3 bis de la Ley 2/1981, el banco está obligado a aceptar cualquier tasación que le aportes tú, siempre que sea de una tasadora homologada por el Banco de España y no esté caducada. No pueden obligarte a pagar la suya si ya traes una válida.

Riesgo: que la segunda tasación confirme el mismo valor (o salga aún más baja) y hayas pagado dos veces. Y el banco puede hacer sus comprobaciones.

Coste: una tasación ronda entre 300 y 600 € según la vivienda. La paga el comprador (es el único gasto de la hipoteca que la ley te deja a ti). Recuerda que el informe vale 6 meses: dentro de ese plazo puedes moverlo de un banco a otro sin volver a pagar.

3. Poner más ahorro para cubrir la diferencia

Es la vía más rápida y la que menos fricción genera con el banco: sirve cuando el agujero es pequeño y tienes colchón. El coste es exactamente el importe del agujero (en el ejemplo, esos 16.000 € de más), y ahí está justo el peligro. Te quedas sin reserva para imprevistos, mudanza o reforma, y encima sobreinviertes en un piso que técnicamente vale menos de lo que pagas. Piénsatelo dos veces si para taparlo tienes que vaciar la cuenta.

4. Impugnar o pedir la revisión de la tasación

Cuándo sirve: solo si detectas un error objetivo y demostrable. Metros mal medidos, comparables de otra zona, una reforma real que no se computó, el estado del inmueble mal reflejado. Repito lo de antes: baja no es lo mismo que mal hecha. Si el valor es técnicamente correcto aunque no te guste, la reclamación no va a prosperar.

Riesgo: perder tiempo si el informe está bien hecho. Y el tiempo, con unas arras corriendo, es oro.

Coste: la queja formal ante la tasadora y, si no responde, ante el Banco de España, es gratis. Una segunda tasación de contraste para acreditar el error, 300-600 €.

5. Buscar un banco que financie por encima del 80% (en casos concretos)

Cuándo sirve: depende mucho del banco, así que tómalo como «a veces se puede», no como derecho. Hay tres vías: pisos de la propia cartera del banco (a veces financian hasta el 90-100% para colocar su stock), aportar un segundo inmueble como garantía (doble garantía), o un avalista, normalmente los padres. Si eres menor de 35 años o tienes menores a tu cargo, mira también el aval ICO —vigente y prorrogado hasta el 31 de diciembre de 2027—, que cubre hasta el 20% del préstamo (el 25% si la vivienda tiene certificado energético D o superior). Eso te permite no aportar ese 20% de entrada. Ahora bien, ojo: el aval te resuelve el «no tengo el 20% ahorrado», pero no tapa el agujero de la tasación baja, porque la financiación se sigue calculando sobre el valor menor.

Riesgo: la doble garantía y el aval personal ponen en juego el patrimonio de quien avala. Y financiar por encima del 80% suele salir a un tipo de interés más alto.

Coste: variable, básicamente el encarecimiento del tipo.

6. Echarte atrás usando las arras (último recurso)

Esta es la puerta de emergencia, y conviene entenderla bien. Tiene sentido cuando no puedes cubrir el agujero y prefieres perder la señal antes que endeudarte de más o vaciar tus ahorros. El precio de salir depende de lo que firmaras: con arras penitenciales (las del artículo 1454 del Código Civil), si el que desiste eres tú, pierdes la señal entregada, normalmente un 5-10% del precio. Sobre 200.000 €, eso son entre 10.000 y 20.000 € que se quedan por el camino.

El truco preventivo que ojalá te hubieran contado antes: incluir en las arras una cláusula que condicione la compra a que te concedan la hipoteca. Si está bien redactada y el banco no te da el préstamo, recuperas la señal. Sin esa cláusula, quedas expuesto. Por eso conviene, si puedes, tener la tasación antes de firmar las arras, y redactarlas con un abogado.

Y si al final el banco no da su brazo a torcer y la operación se cae, no te fustigues: le pasa a mucha gente y hay vida después. Te cuento cómo reaccionar en qué hacer cuando el banco te ha denegado la hipoteca.

Preguntas frecuentes

¿El banco calcula el 80% sobre el precio o sobre la tasación?

Sobre el menor de los dos. El banco presta como máximo el 80% del valor más bajo entre el precio de compra y el valor de tasación (en primera vivienda estándar). Si pactaste 200.000 € pero la tasación sale a 180.000 €, el 80% se calcula sobre 180.000, o sea 144.000 €. La diferencia la pones tú en efectivo, además de la entrada y los gastos.

¿Puedo pedir una segunda tasación en otro banco si la primera sale baja?

Sí. Puedes encargar otra tasación, pero para que sirva tiene que hacerla una sociedad de tasación homologada e inscrita en el Banco de España. Además, por el artículo 3 bis de la Ley 2/1981, el banco está obligado a aceptar la tasación que tú le aportes si es de tasadora homologada y no está caducada (los informes valen 6 meses). Eso sí, la segunda podría confirmar el mismo valor, y la pagas tú: entre 300 y 600 € según la vivienda.

¿Puedo reclamar o pedir la revisión de una tasación que creo mal hecha?

Puedes, pero solo prospera si hay un error objetivo: metros equivocados, comparables mal elegidos, una reforma real no computada o el estado del inmueble mal reflejado. Una tasación baja no es lo mismo que una tasación incorrecta. La queja formal ante la tasadora, y luego ante el Banco de España si no responde, es gratuita. Acreditar el error con una tasación de contraste sí cuesta (300-600 €).

¿Pierdo las arras si me echo atrás porque la tasación salió baja?

Depende de qué firmaste. Con arras penitenciales estándar (artículo 1454 del Código Civil), si el que desiste eres tú, pierdes la señal entregada, normalmente un 5-10% del precio. La única forma de recuperarla es que el contrato incluyera una cláusula que condicionara la compra a que te concedieran la hipoteca. Por eso conviene tener la tasación antes de firmar las arras y redactarlas con asesoramiento legal.

Un último apunte antes de que cuelgues el teléfono

Una tasación baja da un susto de los que quitan el sueño, pero no es una sentencia. Es un número, y frente a un número siempre hay margen: negociar, comparar, ajustar, o incluso retirarte a tiempo. Lo peor que puedes hacer es taparlo con ahorro que no te sobra solo por no perder «el piso de tu vida». Habrá otros. Tómate un par de días, saca la calculadora con la cabeza fría, y decide sin el nudo en el estómago. Que para eso estamos.